
Nacido en Barcelona en 1883, estudió en un internado en Charlottenburg (Berlín) al quedarse huérfano. Regresó a Barcelona para revalidar los estudios secundarios y entrar en la Facultad de Ciencias, inicialmente para preparar su ingreso en la Escuela de Ingeniería Industrial de Barcelona. Viendo su talento en matemáticas y física, los profesores lo convencieron para que diera prioridad a las ciencias. De esta manera, completó la licenciatura en Ciencias en 1904. A continuación, fue a Madrid para realizar los cursos de doctorado. En 1904 leyó dos tesis: una en Física –su objetivo inicial– y la otra en Matemáticas. Fue profesor ayudante en Madrid y en 1906 ganó la cátedra de Mecánica Racional de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Zaragoza. En 1907 ganó la cátedra de Acústica y Óptica de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Barcelona. Pronto la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona le concedió el premio Agell por un trabajo sobre dinámica de los hilos. Este premio conllevaba ser elegido miembro de la entidad, en la que leyó su discurso de entrada en 1909. En la Universidad de Barcelona, participó en 1908 en las gestiones –que resultaron infructuosas– para crear una escuela de ingeniería eléctrica. Por otra parte, acabó los estudios de Ingeniería Industrial al presentar el proyecto final de carrera en 1909. En la misma época, participó en la creación de la Asociación Española para el Progreso de las Ciencias, cuyo primer congreso se celebró en Zaragoza en otoño de 1908.
En 1911, al formarse la Sección de Ciencias del Institut d’Estudis Catalans, fue elegido como uno de sus siete miembros fundadores. En 1914, fue designado asesor del Consejo de Investigaciones Pedagógicas de la Diputación de Barcelona. El mismo año 1914 ganó por concurso la plaza de profesor de Automovilismo de la Escuela del Trabajo. A raíz de la crisis que llevó a que la Diputación rompiera su apoyo a la Escuela de Ingenieros Industriales, se propuso a Terradas elaborar un proyecto de enseñanzas técnicas alternativas para completar las enseñanzas de la Escuela Industrial de Barcelona. El resultado fue la creación en 1917 del Instituto de Electricidad Aplicada, ampliado a la Mecánica en 1919. Este centro, que combinaba enseñanza de ingeniería, taller técnico y laboratorio de ensayo, se convirtió en una referencia técnica, aunque fue disuelto en 1928 durante la dictadura de Primo de Rivera. Terradas obtuvo un presupuesto muy importante para crear un laboratorio de electricidad y mecánica; formó en 1919 el Laboratorio General de Ensayos y lo coordinó con los de las otras escuelas de la Escuela Industrial: químico, textil, de tintorería, de curtiduría y agrícola. Terradas fue su director hasta 1924.
Por otro lado, como técnico, en 1916 consiguió el puesto de director de la Red de Teléfonos de la Mancomunitat. Emprendió con intensidad el proyecto concebido por Prat de la Riba para establecer comunicación telefónica en todo el territorio de Cataluña. En 1922 vencía la concesión de Barcelona y la Mancomunitat aspiraba a conectar los 10.000 abonados de esta ciudad con los más de 6.000 del resto de Cataluña. El Estado español lo impidió. También como parte del ideario de Prat de la Riba, Terradas fue nombrado en 1918 director de los Ferrocarriles Secundarios de la Mancomunitat. Su nombramiento fue objetado por el Cuerpo de Caminos. Entonces, Terradas consiguió que la Escuela de Caminos de Madrid, la única en España en ese momento, aceptara que entre junio y septiembre de 1918 realizara los veinte exámenes que le permitieron obtener el título de ingeniero de caminos. La oficina que pasó a dirigir preparó cuatro proyectos de Ferrocarriles Secundarios que, debido a la dictadura de Primo de Rivera, no se llevaron a cabo, aunque alguno estaba en proceso avanzado de preparación.
A principios de 1923, aceptó hacerse cargo de la dirección de la construcción del llamado Metropolitano Transversal, un proyecto pensado como enlace ferroviario entre Sants y la Estació del Nord, pero que Terradas y sus colegas convirtieron en un metro que hoy en día constituye un tramo de la Línea 1. En 1924 acabó la primera línea de metro –de Lesseps al Liceu, con un ramal hasta el Puerto por la Via Laietana–. El ferrocarril que Terradas construía se cruzaba con el otro en la plaza de Catalunya. El Metropolitano Transversal se inauguró en 1926 y fue un elemento muy destacado para la conexión con Montjuïc durante la Exposición Universal de 1929.
Terradas compatibilizó los empleos docentes en la universidad y en la Escuela Industrial, la dirección de servicios técnicos y la dirección de una gran obra pública, como la del Metro, con el estudio y la profundización en diversos campos de las matemáticas, la física y la ingeniería. En realidad, parece que cada proyecto técnico lo llevaba al estudio del campo en general y sus aspectos teóricos. En 1926 pronunció una conferencia sobre estabilidad de estructuras que no podemos desligar de la construcción de los túneles y estaciones del metro.
Le interesaba igualmente el desarrollo de la física y de las matemáticas y, en este sentido, organizó los cursos correspondientes a estas materias dentro de los Cursos Monográficos de Altos Estudios y de Intercambio promovidos desde 1915 por la Mancomunitat. Dio algunos cursos (sobre los elementos discretos de la materia y la radiación, 1915; teoría de la luna, 1916; y teoría de la relatividad, 1920-1921) e invitó a Julio Rey Pastor (1915), Béla Szilard (1916 y 1917), Tullio Levi-Civita (1921), Jacques Hadamard (1921), Hermann Weyl (1922), Arnold Sommerfeld (1922), Albert Einstein (1923) y Béla Kerékjártó (1923). Sabemos que estableció contactos y amistad con algunos de estos profesores, como Julio Rey Pastor y Hermann Weyl. Einstein declaró su admiración por el talento de Terradas. La lista de profesores invitados es muy representativa de la vanguardia de la física y las matemáticas de la época, aunque el último invitado, Kerékjártó, era un joven emergente que realizó una estancia de estudio con Terradas y posteriormente se convertiría en una figura bastante relevante.
Terradas publicó varios trabajos en la Academia de Ciencias y Artes y en el Institut d’Estudis Catalans. Al mismo tiempo, desde al menos 1908 hasta 1935, fue redactor de la Enciclopedia Espasa, donde preparó, a menudo con la ayuda de colaboradores, una gran cantidad de entradas de física, matemáticas, ingeniería y construcción; en algunos casos se trataba de trabajos extensos con abundante bibliografía.
Entretanto, en 1924 Terradas dejó sus cargos en la Mancomunidad y fue captado por International Telephone & Telegraph (ITT), de manera que se convirtió en uno de los técnicos del nuevo monopolio telefónico impulsado por la dictadura, la Compañía Telefónica Nacional de España (CTNE).
En 1927 Terradas fue designado como miembro de la Asamblea Nacional, una especie de parlamento consultivo creado por el dictador Primo de Rivera para suplir las Cortes elegidas democráticamente. Terradas participó como ingeniero y profesor. El hecho de residir en Madrid propició que varios colegas de la Universidad de Madrid propusieran su nombramiento como catedrático de Ecuaciones Diferenciales. También fue llamado por Emilio Herrera para ser profesor de la nueva Escuela Aerotécnica, donde se formarían los primeros ingenieros aeronáuticos. Terradas también asumió la dirección general de la CTNE en 1929, un año significativo porque había que renegociar el contrato con el Estado español.
Con la proclamación de la Segunda República, cesó en la dirección de la CNTE y se puso en cuestión su nombramiento como catedrático de Ecuaciones Diferenciales. Aceptó presentarse a unas oposiciones y, a pesar de ser el único candidato, el tribunal dejó vacante la plaza. Su antiguo maestro de Barcelona, Eduard Fontserè, dejaba vacante la cátedra de Mecánica Racional en Barcelona para asumir la de Geofísica. Teniendo presente que Terradas había ganado una oposición de Mecánica Racional en Zaragoza, en 1932 el Ministerio concedió a Terradas ocupar la de Barcelona. A pesar de establecerse en Barcelona, continuó sus clases en la Escuela Superior Aerotécnica y dio cursos de Estadística a la Universidad Complutense. En Barcelona, reincorporado al Institut d’Estudis Catalans, propició la creación en 1933 del Centro de Estudios Matemáticos, cuya dirección recayó en Pere Pi Calleja cuando regresó de una estancia de investigación en Alemania. Dio cursos en el nuevo centro y, entre otras cosas, trató de integrar en él a Julio Rey Pastor, catedrático en Buenos Aires desde 1920, pero que había mantenido la cátedra de Madrid, hasta que las autoridades republicanas decretaron su cese.
Con el estallido de la Guerra Civil, en 1936 Terradas salió de España dejando a su familia. Estuvo en París y muy pronto fue invitado a ser profesor en la Universidad de La Plata, en Argentina, gracias a las gestiones de Rey Pastor. Entre 1937 y 1941, además de dar clases en la universidad, Terradas participó en una campaña del Observatorio de La Plata para medir el meridiano argentino y el nivel del mar en la Patagonia. Igualmente, se incorporó a una ingeniería que diseñó varias instalaciones y presentó un proyecto para un aeropuerto terrestre y marítimo para Buenos Aires.
En 1939, el Gobierno de Franco inició las gestiones para reincorporar a Rey Pastor y a Terradas a la Universidad de Madrid. Viajó a España en 1940 y ocupó la cátedra de Física Matemática de la Universidad Complutense, pero regresó a Argentina (acompañado por su esposa). En 1941 fue de nuevo a España para dar los cursos correspondientes; pensaba volver a Argentina, pero el Gobierno español se lo impidió debido al peligro de la Segunda Guerra Mundial. En 1942 fue nombrado presidente del patronato del Instituto Nacional de Técnica Aeronáutica (INTA), desde donde impulsó la investigación técnica en este campo. Preparó un curso de mecánica cuántica y uno de hidrodinámica para la Academia Militar de Ingeniería. Era miembro de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Madrid desde 1933. En 1942, lo eligieron miembro de la Real Academia de la Lengua.
Fue contratado por el Instituto Nacional de Industria y fue el primer presidente de ENDESA (1944), empresa pública de producción de electricidad. Como primera instalación, dirigió la construcción de la central térmica de Compostilla, en Ponferrada, inaugurada en 1949.
En Madrid vivió en la residencia de catedráticos de la universidad y después en el Hotel Palace, donde ocupaba dos habitaciones, una de ellas para su biblioteca. La muerte le sorprendió en Madrid en mayo de 1950. Sus restos fueron trasladados a Barcelona a bordo de un avión militar.
En 1977, los descendientes de Terradas contactaron con la sección de Física de la Sociedad Catalana de Ciencias para hacer realidad el deseo expresado por él: que su biblioteca fuera depositada en el Institut d’Estudis Catalans. El material bibliográfico está actualmente en la Biblioteca de Catalunya, que preserva igualmente una parte de su archivo personal, aunque es el archivo del Institut d’Estudis Catalans el que conserva el conjunto más importante del material personal y de trabajo de Terradas.
Publicaciones
- Hay un listado de publicaciones de Terradas, con discusión en torno a las atribuciones (en los casos de obras no firmadas), en Cinquanta anys de ciència i tècnica (1987). Otras versiones en Roca Rosell, Sánchez Ron (1990) y en Roca Rosell (1995).
PARA SABER MÁS
- Cinquanta anys de ciència i tècnica a Catalunya. Entorn l’activitat científica d’E. Terradas (1883-1950). Barcelona, Institut d’Estudis Catalans, 1987. Con contribuciones de Guillermo Lusa, Antoni Roca Rosell, Jaume Rosell, Isabel Serrà, Thomas Glick, Leonardo Villena, José Manuel Sánchez Ron, Josep M. Tura Soteras, Manuel Valera Candel, Mariano Hormigón, Santiago Garma, Carlos López Fernández, Carmen Gavira, Joan Vernet i Ginés y Víctor Navarro Brotons. https://publicacions.iec.cat/PopulaFitxa.do?moduleName=cataleg&subModuleName=cerca_avanzada&idCatalogacio=1814
- ORTIZ, Eduardo, ROCA ROSELL, Antoni y SÁNCHEZ RON, José Manuel. «Ciencia y técnica en Argentina y España (1941-1949) a través de la correspondencia de Julio Rey Pastor y Esteban Terradas», Llull, 1989, vol. 12, núm. 22, pp. 33-150. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=62056
- ROCA ROSELL, Antoni. «Esteve Terradas i Illa. Barcelona, 1883 – Madrid, 1950. La Física Tècnica». En CAMARASA, J. M. y Antoni ROCA ROSELL (directores). Ciència i Tècnica als Països Catalans. Una aproximació biogràfica, Barcelona, Fundació Catalana per a la Recerca, 1995, pp. 1177-1207.
- ROCA ROSELL, Antoni (coordinador). Esteve Terradas Illa (1883-1950). Enginyeria, arquitectura i ciència al segle XX, Barcelona, La Salle Enginyeria Arquitectura, 2004. Con contribuciones de J. Ferran Boleda, C. Gámez Pérez, T. F. Glick, J. Guerola, J. Naranjo, E. L. Ortiz, A. Roca Rosell, E. Sallent del Colombo y J. M. Sánchez Ron.
- ROCA ROSELL, Antoni y SÁNCHEZ RON, José Manuel. Esteban Terradas (1883-1950). Ciencia y técnica en la España contemporánea, Barcelona-Madrid, El Serbal-INTA, 1990.























